El
ejemplo de un líder
Tiene 63 años y se aproxima a la edad de la jubilación. Su
carrera profesional, larga y fructífera, ya está hecha. Ha ganado suficiente
dinero como para no tener que trabajar ni un día más, si no quiere. No tiene
nada que demostrar haciendo gestos. Y sin embargo lo hizo.
Bruce Springsteen regaló, a cuantos fuimos a verle el pasado
domingo al Estadio Santiago Bernabeu de Madrid, el concierto más largo de su
historia. Cuatro horas de música sin tregua ni descanso, enlazando los acordes
finales de una canción con los iniciales del tema siguiente.
Habría sido igualmente una gran actuación con un concierto
de dos horas y media, sin que nadie le hubiera podido reprochar nada. Pero “El jefe” lo es por algo más. Por ese detalle que distingue a los grandes de la
medianía, que hace a los verdaderos líderes diferentes.
No me cabe la menor duda que después de su gira por España y
siendo una persona socialmente comprometida, se sentía en deuda con el
esforzado público que había ahorrado durante tiempo para pagarse una entrada,
que era, a primera vista, cara. Consciente de la crisis que nos agobia, aportó
su grano de arena para hacernos más llevadera la situación, proporcionándonos
un “Glory day” en forma de concierto
sin fin.
Pocas veces se habrá visto a una estrella del rock tan
cercana a su público y tan comprometida con él.
Cuando
cerca de la una y media de la madrugada puso rumbo a su hotel dando por
concluido un concierto que empezó a las nueve y media del día anterior, sin
duda que se fue con la conciencia social muy tranquila, con la convicción de
que el público de Madrid y de toda España que había acudido a verle, había
captado el mensaje de aliento que había querido enviar, vaciándose en el
escenario.
Ahora solo queda seguir ese magnifico ejemplo de esfuerzo,
físico, vocal y mental que derrochó con generosidad. Siempre podremos dar algo
más de nosotros mismos; podemos hacer más y mejor y de aquí salimos con el
esfuerzo de todos. Bruce ya hizo su parte.
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