miércoles, 27 de junio de 2012


Cada día caen más bajo !


         No se paran a pensar. Y si lo han hecho, peor aún. Cuando un político se hace una foto propagandística sin duda está pensando en lucirse y en el rédito electoral o publicitario de su buena gestión, que esa foto puede tener.

         En el caso de los políticos bejaranos es evidente que piensan poco o al menos piensan poco en sus administrados y no han dudado ni un segundo en hacerse la foto en la inauguración de un edificio que, de forma pretenciosa, denominan Museo Textil. Lo mejor, después de catorce años de gestión de esta inversión, era que hubieran recibido la obra procurando que nadie se enterase de la vergüenza que ello suponía. En silencio y sin publicidad.

         Y es que efectivamente es vergonzoso que un ciudadano, que por estas fechas afronta -en un plazo de no más de veinte días- el pago del IRPF y el IVA, tenga que comprobar que se han malgastado dos millones de sus euros en hacer un museo que, hoy por hoy y por mucho tiempo, no tiene nada que enseñar, nada que musear, nada que merezca la pena lucir. El Ayuntamiento reconoce que carece de fondo para exhibir.

         El alcalde de Bejar, pleno de orgullo y satisfacción, anuncia a todos los pagadores de ese nuevo contenedor de nada, que se ha creado una comisión en el seno del Ayuntamiento, encargada de  buscar con qué rellenar el museo que han construido, buscar en Béjar y si no lo hay, en el resto del mundo, que algo habrá por ahí. Dios mío, una comisión !!!

         No se puede poner en duda que Béjar es el lugar ideal para que se cree un museo textil. Pero, ¿había fondos para crearlo? ¿Se contó con las empresas existentes o desaparecidas para hacerlo?. Bilbao, es un ejemplo de cómo un museo puede revitalizar una zona o una ciudad entera, pero no se puso una piedra o placa de acero, hasta que no se contó con la colección Guggenheim. Y lo que encuentren los miembros de la comisión por esos mundos de Dios en maquinaria textil, no va a ser la colección de Salomón y Peggy Guggenheim precisamente. No, no piense nadie en lo que va a costar ese fondo de museo, esas adquisiciones, los viajes para materializarla, el mobiliario necesario para exhibir no sabemos qué, eso no tiene importancia...

         No cabe mayor reconocimiento a la incompetencia en la gestión, a la mala administración del dinero público. Ha sido un despilfarro que ha durado catorce años, que incluye a mucha gente que ha podido detener ese desatino. Y frente a ésto, los bejaranos  y demás pagadores, tendremos que soportar que se hable de otros recortes, de bajar sueldos de funcionarios e incluso de reducir plantillas, de aumentar edades de jubilación, de recortar obra pública (ésta si siempre necesaria) etc… Por lo menos, ya no lo harán sin oír nuestra queja y lamento.




viernes, 22 de junio de 2012


El ejemplo de un líder


         Tiene 63 años y se aproxima a la edad de la jubilación. Su carrera profesional, larga y fructífera, ya está hecha. Ha ganado suficiente dinero como para no tener que trabajar ni un día más, si no quiere. No tiene nada que demostrar haciendo gestos. Y sin embargo lo hizo.

         Bruce Springsteen regaló, a cuantos fuimos a verle el pasado domingo al Estadio Santiago Bernabeu de Madrid, el concierto más largo de su historia. Cuatro horas de música sin tregua ni descanso, enlazando los acordes finales de una canción con los iniciales del tema siguiente.

         Habría sido igualmente una gran actuación con un concierto de dos horas y media, sin que nadie le hubiera podido reprochar nada. Pero “El jefe” lo es por algo más. Por ese detalle que distingue a los grandes de la medianía, que hace a los verdaderos líderes diferentes.

         No me cabe la menor duda que después de su gira por España y siendo una persona socialmente comprometida, se sentía en deuda con el esforzado público que había ahorrado durante tiempo para pagarse una entrada, que era, a primera vista, cara. Consciente de la crisis que nos agobia, aportó su grano de arena para hacernos más llevadera la situación, proporcionándonos un “Glory day” en forma de concierto sin fin.

         Pocas veces se habrá visto a una estrella del rock tan cercana a su público y tan comprometida con él.

Cuando cerca de la una y media de la madrugada puso rumbo a su hotel dando por concluido un concierto que empezó a las nueve y media del día anterior, sin duda que se fue con la conciencia social muy tranquila, con la convicción de que el público de Madrid y de toda España que había acudido a verle, había captado el mensaje de aliento que había querido enviar, vaciándose en el escenario.  

         Ahora solo queda seguir ese magnifico ejemplo de esfuerzo, físico, vocal y mental que derrochó con generosidad. Siempre podremos dar algo más de nosotros mismos; podemos hacer más y mejor y de aquí salimos con el esfuerzo de todos. Bruce ya hizo su parte.  

sábado, 9 de junio de 2012


“La Crisis”, una oportunidad para la Democracia.


         Existe un concepto generalmente aceptado según el cual, de las malas experiencias se pueden obtener enseñanzas positivas de tal manera que incluso es posible reconvertirlas, por la vía del aprendizaje, en menos malas o incluso buenas, a largo plazo.

         Tras cuatro años de crisis económica, con una perspectiva en la que no se llega a ver ni de lejos la salida y ni tan siquiera el fondo del pozo en el que nos han metido, con la carga soportada de recortes salariales, incremento de horas de trabajo de aquellos que lo tienen, aumento de los impuestos, proliferación de impagos, por no hablar de los dramas personales y familiares de todos cuantos han perdido su empleo o han tenido que cerrar su negocio, resulta difícil hablar de oportunidades.

         Pero la crisis económica y social por la que atraviesa España, puede hacer que muchas conciencias despierten del sueño de vivir en una democracia y por fin caigan en la cuenta de que el sistema político instaurado tras la transición es tan solo un régimen de libertades, debidamente tuteladas, pero no un sistema esencialmente democrático.

         Lo que hace unos pocos años suponía introducir un concepto desestabilizador y antidemocrático, hoy gracias primero al comportamiento que están ofreciendo los distintos poderes del Estado (Rey y familia, Banco de España, Gobiernos autonómicos, CGPJ y Tribunal Constitucional, por citar alguno de los más ejemplares) y después a la obligada revisión de todos los dispendios económicos realizados en sufragar entes, organismos e instituciones, “pilares de la democracia” que hemos venido costeando entre los de siempre, ahora, que pasa por ser un acto de disciplina presupuestaria, tenemos que aprovechar el momento.

         La crisis económica ha desembocado ya en una crisis social y política en la que todo está o debería estar, sujeto a revisión. Desde la concepción del estado como monarquía, la definición del estado de las autonomías, el control del poder judicial, el sistema electoral, el papel los partidos políticos, todo ha de pasar por un examen y nueva definición. 

         Y al minuto siguiente de poner la lupa sobre nuestras instituciones nos daremos cuenta de que el primer problema a resolver es si queremos que dos personas sigan gobernando el país sin que nadie las haya elegido para semejante empresa, o instauramos un nuevo sistema en el que los Secretarios de Organización de los dos principales partidos políticos no lleguen a detentar tanto poder.

         En toda la etapa “democrática” (adjetivo bajo revisión), las decisiones, nuestras decisiones, las han tomado los gobernantes de los dos partidos políticos. Nos concedían la ilusión de hacernos creer que una vez cada cuatro años, teníamos algo que decir, pero lo cierto es que han sido ellos quienes han decidido quién gobernaría a los jueces, quién formaría el tribunal constitucional, qué se investigaría (fiscalía) quién estaría al mando de las Cajas de Ahorros, quién las controlaría (Banco de España), qué teníamos que ver en la TV pública, a quién, qué y de qué forma teníamos que votar, quien iba a dirigir la comunidad autónoma, el ayuntamiento o la Diputación y quien quedaba fuera de ese reparto de poder. Aquel que controlaba el poder del partido (unos en el gobierno del estado, otro en los gobiernos regionales) lo controlaba todo.

         Y evidentemente no eran ni son las manos más capaces, pues a ninguno se le reconocen méritos como para depositar en ellos la confianza para el desempeño de tales responsabilidades. Ingenuamente podríamos pensar que, si se tratara de nuestro dinero no se lo dejaríamos administrar ni cinco minutos, y sin embargo lo hemos hecho durante años, no con el nuestro, pero si con el de todos.
      
           La ocasión no volverá a presentarse en otros treinta años y debemos reclamar la regeneración democrática para que los gobernantes sean elegidos de forma directa por los ciudadanos y el sistema democrático tenga su base en la decisión popular, en el control de un poder sobre otro (inexistente en nuestro país) no en la elección de listas y cargos de un partido, sea el que sea.

La independencia en la administración de las instituciones, frente a la sumisión partidista, no puede esperar y no puede quedarse al margen de la revisión que impone la crisis económica y social. La limitación de mandatos, la rendición de cuentas, personal y directa ante los electores de la gestión realizada, sin la cobertura de la lista y maquinaria del partido y una justa retribución por el servicio público temporalmente prestado, deben sustituir a la institucionalización del servicio al partido como carrera profesional, a la hipocresía de las sucesivas reelecciones como garantía de buen gobierno y a la bendición del electorado a gestiones demenciales tras pasar por unas urnas en las que todo está decidido. 

         Someter a examen la financiación de los partidos políticos y el sistema electoral no sería mal comienzo regenerador, pero, cuidado, habremos abierto la caja de los truenos !!