Cada
día caen más bajo !
No se paran a pensar. Y si lo han hecho, peor aún. Cuando un
político se hace una foto propagandística sin duda está pensando en lucirse y
en el rédito electoral o publicitario de su buena gestión, que esa foto puede
tener.
En el caso de los políticos bejaranos es evidente que
piensan poco o al menos piensan poco en sus administrados y no han dudado ni un
segundo en hacerse la foto en la inauguración de un edificio que, de forma
pretenciosa, denominan Museo Textil. Lo mejor, después de catorce años de
gestión de esta inversión, era que hubieran recibido la obra procurando que
nadie se enterase de la vergüenza que ello suponía. En silencio y sin
publicidad.
Y es que efectivamente es vergonzoso que un ciudadano, que
por estas fechas afronta -en un plazo de no más de veinte días- el pago del
IRPF y el IVA, tenga que comprobar que se han malgastado dos millones de sus
euros en hacer un museo que, hoy por hoy y por mucho tiempo, no tiene nada que
enseñar, nada que musear, nada que merezca la pena lucir. El Ayuntamiento
reconoce que carece de fondo para exhibir.
El alcalde de Bejar, pleno de orgullo y satisfacción,
anuncia a todos los pagadores de ese nuevo contenedor de nada, que se ha creado
una comisión en el seno del Ayuntamiento, encargada de buscar con qué rellenar el museo que han
construido, buscar en Béjar y si no lo hay, en el resto del mundo, que algo
habrá por ahí. Dios mío, una comisión !!!
No se puede poner en duda que Béjar es el lugar ideal para
que se cree un museo textil. Pero, ¿había fondos para crearlo? ¿Se contó con
las empresas existentes o desaparecidas para hacerlo?. Bilbao, es un ejemplo de
cómo un museo puede revitalizar una zona o una ciudad entera, pero no se puso
una piedra o placa de acero, hasta que no se contó con la colección Guggenheim.
Y lo que encuentren los miembros de la comisión por esos mundos de Dios en maquinaria textil, no va a ser
la colección de Salomón y Peggy Guggenheim precisamente. No, no piense nadie en lo que va a costar ese fondo de museo, esas adquisiciones, los viajes para materializarla, el mobiliario necesario para exhibir no sabemos qué, eso no tiene importancia...
No cabe mayor reconocimiento a la incompetencia en la
gestión, a la mala administración del dinero público. Ha sido un despilfarro
que ha durado catorce años, que incluye a mucha gente que ha podido detener ese
desatino. Y frente a ésto, los bejaranos
y demás pagadores, tendremos que soportar que se hable de otros
recortes, de bajar sueldos de funcionarios e incluso de reducir plantillas, de
aumentar edades de jubilación, de recortar obra pública (ésta si siempre
necesaria) etc… Por lo menos, ya no lo harán sin oír nuestra queja y lamento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario