¿De qué
se ríen?
Mientras las nubes negras y el pesimismo campan por toda la
geografía nacional, invadiendo tertulias de amigos, comidas familiares,
periódicos y programas de televisión, hay gente que, muy al contrario, parecen
tener motivos para la alegría y la diversión, para las sonrisas, risas e
incluso, carcajadas.
Y vaya si nos gustaría saber cual es el motivo de su
felicidad para poder imitarles y así ser tan dichosos como ellos, en estos
momentos en que tanto lo necesitamos.
Así ocurre con el grupo de directivos que, con motivo de la
fusión de varias cajas de ahorros, no hace mucho se fotografiaron dejando
prueba para las generaciones futuras de un hecho tan gozoso como suponía
el nacimiento de “BANKIA”.
A la luz de la evolución posterior de este magma financiero,
podemos intentar elucubrar cuales eran los motivos de las risas de los altos
responsables de las cajas que se agrupaban.
Muy probablemente se reían de los directivos de La
Caixa a los que habían dado un sonoro portazo, no fuera a ser que pretendieran
asumir con la fusión, los cargos directivos para ellos reservados.
A buen seguro que se reían de la cantidad de activos
tóxicos derivados de préstamos al suelo de promotores, que todos tenían en sus
bodegas y que en ese momento traspasaban a la nueva entidad, lavándose las
manos.
Pienso
que se reían de todos los cargos políticos, sindicales y empresariales
de sus consejos de administración, que habían aprobado las fusiones sin, no ya
dimisión, sino la más mínima oposición.
Es
seguro que se reían de la Ministra de Economía, que como máxima
responsable ante los ciudadanos de las decisiones económicas, impulsó y
consintió la creación de semejante trasnformer
financiero que ocultaba en las entrañas una metástasis, que corría imparable por
todos sus activos.
No sería descabellado pensar que se reían de la gran cantidad de jubilados, ahorradores y pequeños inversores, que habían caído en sus trampas de productos altamente tóxicos, como las participaciones preferentes o deudas subordinadas.
Pudiera
ser también que se reían y era motivo de tanta felicidad, el recordar a
los que les precedieron en el cargo y a otros compañeros de fatigas y aventuras
financieras al mando de otras cajas, que con peor suerte que ellos, esperan el resultado de su procesamiento.
En
algún momento se podría llegar a pensar que se reían de los presidentes
de las respectivas comunidades autónomas –de todos los colores- a quienes tan
bien habían servido y que tanto les animaron a crecer y multiplicarse
financiando proyectos sin control, utilidad ni justificación.
Que se
reían del Gobernador del Banco de España, es una posibilidad que gana
enteros a la vista de la supervisión que, sobre semejante unión y otras, había
realizado.
Tampoco
habría que echarle mucha imaginación para suponer que se reían al recordar
las enormes cantidades que mes a mes, consejo a consejo, dieta a dieta e
indemnización tras indemnización, pasaban de los fondos de las cajas a sus
cuentas corrientes, como retribución bien ganada por tantos años de actividad
política y servicios prestados a los partidos.
Sin embargo todo eso no serían más que suposiciones y malos
pensamientos fruto de la envidia y el resentimiento; lo verdaderamente cierto
es que se reían….DE NOSOTROS.
